Un calendario gregoriano obsoleto
que deja huellas en los dìas
Los nùmeros forjados por gritos
La incertidumbre de lo que el mismo día, en distinto año.
Pero no es igual.
Nada es lo mismo
Solo son:
Lunes,
Viernes,
Domingos…
Domingos que no nos dejan en paz,
Y esos que se estiran como los lunes feriados,
nos sentimos bien porque mentalmente sentimos que ya no es domingo.
Pero dentro de siete rutinarios días vuelve a llegar.
Rutina.
Vacío y caos.
Explotan
en el cuerpo de una.
Ahí
Metamorfosis.
La misma materia,
la misma esencia,
en diferente dirección,
porque cambiaste.
Son esos los días
en ese calendario obsoleto
los Lunes
Viernes
o Domingos.
Ya no te interesa la incertidumbre
dejàs de dar por cumplido.
Ese hecho.
Ese velo que te tapaba los ojos
la dirección cambiò.
El resto, el todo.
Què es lo que nos importa?
Ese velo se quebrò.
La ruptura.
No hay filtros para ver ya,
las pesadillas
Ver todo como es,
no ver el acto,
ver la intención.
Que sin generalizar muchas veces no es el acto manifestado.
La tristeza te ahoga,
y el corazón se abruma.
El latido ensordece,
la congoja atrapa a tal punto,
que respirar se vuelve un acto universalmente màgico.
Porquè a veces no podès?
El acto,
la intención….
quizás alguna vez no quisiste hacerlo,
pero seguiste.
La niebla
La lluvia
Y tu alma
Quien vè el alma?
La juventud y la vejez son obsoletas.
El calendario gregoriano,
caminar corriendo,
ver viajando.
Música
transmitir sin pensar,
naturaleza, acto, intención.
Escribir lo que no nos animamos nunca a decir,
el vicio de no decir,
no parar,
sòlo sentir.
Quièn te protege de eso?
No hay velo.
Crueldad.
Y el amor,
el amor salva.
Todas sus formas son aceptables,
y nadie acepta,
por miedo.
Vulnerabilidad.
Los gritos de los días que hemos sentido.
Cicatrices,
las huellas en el cuerpo…
y las huellas que nadie vè?
Necedad.
La respuesta…
Siempre la tuviste en las manos,
esas que abrazan,
cuando no lo esperàs sueltan.
El entendimiento,
la espera,
la elección.
Las palabras que nunca dijiste, hechas canción.
La contradicción:
Nunca las dijiste a quien las anhelaba quizás,
pero ahora las cantas a voces al mundo.
Quizás nadie las anhelaba, entonces ahí la justificación.
Una amiga dijo, en la escala de blancos, el gris es el màs negro de todos los blancos.
Intolerancia
Capítulos sin fin.
Los vicios.
La pasiòn.
Las relaciones que empezamos sabiendo que van a terminar,
los fines y los principios.
El tiempo, rige para todas las almas.
Algún dìa ese sentimiento de volver a casa serà al fin, que es un nuevo comienzo.
Dibujar la ilusiòn,
quizás alguna vez no quisiste ver…
El acto.
La intención.
La vida.
El sexo.
Què es lo que queremos realmente?
La realidad.
El deseo.
El mar que nunca vì.
Y el calendario gregoriano obsoleto que sigue corriendo.
Mientras inmóviles,
el uno al otro se ven,
cada uno en su tèmpano de miedo.
Metamorfosis.
El miedo, la incertidumbre de nuevo.
El engaño de querer creer que ya lo habìas superado.
La vibraciòn en sintonìa,
y el tèmpano que nos suele separar de todo.
Ser.
La canciòn que escribiste,
el vicio de decir a medias.
Y las medias que usaste ese invierno con cafè en mi casa.
El acto,
el amor,
la intenciòn.
Hoy es martes,
rutina,
caos,
mùsica,
y el amor,
pero sobretodo la intenciòn dibujada en actos verdaderos,
salvan.

RESUMEN.

Deseás tanto lo que no hay,
que te perdés de la única simpleza de tus pasos al caminar,
volando acá,
en este tiempo,
en este lugar,
que también es tu mundo aunque no lo quieras aceptar.
Este mundo caótico y a su vez,
tierno y diferente a otro en toda la galaxia.
Pero vos lo sentís egoísta porque no te quiere mirar.
No te quiere dar eso que anhelás,
y te hace olvidar de tus pasos al volar.
Podemos asumir que debajo de nuestros pies hay un suelo firme por andar?
O seguiremos creando algo que no hay, para no ver lo que hay?
Vivir es soñar despierto por sí mismo.
Uno como es, sin nada más.

VIVENCIAS.

Siempre hay una grieta,
donde entra sólo un murmuro de su voz,
que te desespera,
que te quita de todos tus esquemas predispuestos mentalmente,
que te presiona y te hace sentir,
sin preguntarte si querés,
ahí las paredes se caen y estás desnudo.
Hasta el peor muro puede doblegarse.
Las piedras se rajan con el tiempo.
Y flotás…
No hablo de lo que aparentan muchos,
hablo de lo que nos pasa realmente y nadie sabe.

Te cierro las cortinas, soplás y me abrís la ventana.
Cierro las ventanas, me empujás y volvés a imponerte así.
Atónita, lo vuelvo a intentar, lo logré, trabé tus brazos, pero cuando está hecho, abrís la persianas de mi ventana y me encandilas.
Bajo las persianas, con mucho énfasis para no volverte a escuchar, y cuando creo que me liberé de tu aura, vuelvo a mirar… tras las endijas de mi persiana, esa pequeña y odiada endija, estás ahí, mirándome así.
Nunca lo voy a poder evitar, debo acostumbrarme a eso.
Sos el Sol y nunca vas a dejar de estar ahí.

Dicen que era tan sólo un par de abismos marrones revoloteándome cerca.
Los miré tanto tiempo que absorbieron todo a mi alrededor.
Algunos sostienen que si no los observas más de unos minutos no hay qué perder.
Otros en cambio no podemos parar de mirarlos. Los vicios de uno… pueden ser la salvación de cualquiera. Sobretodo de quien padece ceguera. Ceguera a lo ilusiorio, a lo que genera ese acorde en la piel de uno, lo que una caricia crea en la piel de otro.
Cuando tu disfraz, ese que nos sacamos alguna vez, se eriza… el abismo no da vueltas cerca, sino que se mete debajo de ese disfraz, del tuyo y el mío… encontramos todo.
Las resplandecientes ideas de uno de buscar sin importar que haya ahí.
Sin buscar descubrí abismos revoloteándome cerca.
Quise jugar y cuando me dí cuenta…
Eran tus ojos.

Ya sufríamos bastante,
hacía unos años la oscuridad y los malparidos,
acechaban las casas de nuestras familias,
acechaban corazones.
Los lastimaron, los quebraron,
y los escondieron a luces de todos.
Los escondieron a gritos de todos.
Muchos sabían.
Muchos sabían los fines, sin saber los comienzos.
Muchos tenían sed de vacío.
Algunos en esas épocas se creían superiores a otros.
Algunos a la fuerza eran inferiores.
Muchos huyeron.
Muchos no están.
Muchos están físicamente pero no en espíritu, y nadie los vé.
Nadie los mira… son locos.
Nadie los abrazó.
Nadie los abraza.
No es un feriado más…
Es dignidad y dolor.
Sentimiento por los que ya no están,
Solidaridad y contención al que volvió del todo.
Nuestra humanidad…
No importan las telas,
importa el contenido.
El orgullo y la tristeza de la pérdida de nuestros chicos,
nuestros pibes…
Los que se llevaron sin consentimiento,
y los que formalmente fueron a dar la vida por su país.
Todos los que no están…
Todos los que volvieron.